
La isla se regenera a si misma sabiamente cada primavera, el familiar paisaje del mar compite con los colores de las amapolas, que animan las caminatas diurnas...
Sueño, imagino y vivo simplemente embriagada por el color del paisaje, imaginando nuevos colores, mares y atardeceres.
Ahi regreso en este momento exacto, y siento la perfeccion de la vida golpeando todos mis sentidos...
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